Ataque, medio, final
El medio de boca ha desaparecido
En boca, un vino se cuenta a menudo en tres tiempos: el ataque, el medio, el final. Por escrito, solo quedan dos, y a veces uno solo…
Lo que dicen los datos
A fecha de este análisis, de las 4 143 729 expresiones de cata analizadas por Tastee, 2 166 017 corresponden a la boca. Así se reparten las que sitúan claramente la sensación en el tiempo.
El medio ha desaparecido
De cada 100 menciones situadas en el tiempo de la boca, 83 van al final, 14 al ataque y 3 al medio.
Y cuando se cita el medio, suele ser para decir que no está. De las tres expresiones más frecuentes del medio de boca, dos son constataciones de ausencia: «hueco en el medio de boca» y «falta de medio de boca». Casi una mención de cada seis describe un hueco, un vacío o una falta.
El medio de boca no se describe. Se reclama.
Por qué el final se lo lleva todo
Se nos ocurren dos explicaciones plausibles.
La primera: el final se mide. Largo, corto, medio — tiene una duración, y por tanto una nota. «Final medio» es por sí sola la expresión más frecuente de toda la boca, con 16 372 apariciones. Difícil hacer lo mismo con un medio.
La segunda: el ataque y el final son acontecimientos, el medio es una transición. El ataque golpea, el final permanece. Entre ambos, nada empieza y nada termina — y el vocabulario tiene poco a lo que agarrarse.
La palabra que falta
La próxima vez que escriba «ataque suave, final largo», ¿por qué no intentar rellenar el hueco… del medio?
Anote también sus propias sensaciones en Tastee, de principio a fin. Quién sabe… el próximo medio de boca descrito con precisión quizá lo escriba usted.
Sus notas de cata valen más de lo que hace con ellas
Miles de comentarios duermen en cuadernos, hojas de cálculo y bandejas de entrada. Tastee los convierte en perfiles sensoriales, informes listos para compartir y materiales preparados para usar: desde el perfil de una cuvée hasta la tipicidad de una denominación, en todos los idiomas en que escriben sus catadores.
Solicitar una demostración