El defecto más conocido del vino es el que menos se escribe
Es probablemente el defecto del vino más conocido por el gran público, y uno de los pocos que un aficionado informado sabe nombrar sin dudar. Cabría esperar encontrarlo por todas partes en las fichas de cata.
Está casi ausente de ellas.
A fecha de este análisis, de las 4 143 729 expresiones de cata analizadas por Tastee, procedentes casi exclusivamente de comentarios de cata profesionales, este es el vocabulario del corcho y de sus defectos.
La palabra que nombra el defecto llega penúltima, por detrás de todas las que lo describen sin nombrarlo. «Polvoriento» pesa trece veces más que «acorchado», el moho ocho veces más, el cartón mojado casi cinco veces más.
Esas palabras se parecen a percepciones. «Acorchado» se parece más a una conclusión, y una conclusión se escribe menos a menudo que una sensación.
Las propias expresiones apuntan en ese sentido. Las más frecuentes no hablan del vino sino del envase: «botella acorchada», «primera botella acorchada», «la primera botella estaba acorchada». No es el vino lo que se describe, es la botella lo que se aparta.
Hay primero una razón mecánica, que hay que asumir: una botella acorchada no suele ser objeto de una ficha completa. Se devuelve, se abre otra, y el cuaderno se queda con la segunda. Buena parte del defecto sale del corpus por construcción.
Aun así, el cuaderno no está vacío. Cuando el catador escribe pese a todo, parece escribir menos el nombre del defecto que lo que percibió antes de decidir. El cartón mojado, el sótano húmedo, el moho.
El defecto más conocido del vino es por tanto también uno de los que menos rastro escrito dejan. No porque se encuentre raramente, sino porque poco se escribe sobre una botella que se devuelve.
Lo que el cuaderno conserva son sobre todo las palabras de antes del veredicto.
Anote también sus propias sensaciones en Tastee, incluso las malas. Quién sabe… el próximo cartón mojado de la base quizá lo escriba usted.
Miles de comentarios duermen en cuadernos, hojas de cálculo y bandejas de entrada. Tastee los convierte en perfiles sensoriales, informes listos para compartir y materiales preparados para usar: desde el perfil de una cuvée hasta la tipicidad de una denominación, en todos los idiomas en que escriben sus catadores.
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